Historia del Mercado Municipal de Cartago

Contexto Histórico Génesis del Mercado Municipal de Cartago La Plaza Mayor, Mercado de la Capital

Desde 1575 hasta el año de 1886, la Plaza Mayor funcionó como Feria los días jueves y domingos.  Allí los comerciantes expendían toda clase de artículos, desde los de primera necesidad hasta los artículos más refinados.

En la madrugada de los jueves, los comerciantes levantaban toldos alrededor de la Plaza o colocaban mesas movibles, conocidas como truchas, bajo una especie de manteados que las protegían del fuerte solo en caso de lluvia.  Allí también colocaban sus productos agrícolas  y sus artesanías los indígenas procedentes de las poblaciones vecinas la capital.  Entre las mercancías expuestas al público se encontraban aquellas que por vía legal habían entrado a territorio pero también la mercadería que ilegalmente venía de Europa y otros rumbos con el fin de llenar las necesidades más urgentes de los colonos.

Fue de tal magnitud, dentro de nuestro medio, el día de mercado, que en tiempos del gobernador don Tomás de Acosta, el Ayuntamiento acordó la celebración de una Feria Anual en Cartago, del 15 de marzo al 15 de abril de todos los años, semejante a la que se celebraba en León de Nicaragua o Potobelo.  Sin embargo no fue necesario cumplir con tal acuerdo porque dos veces por semana los pobladores de Cartago y de lugares vecinos, podían encontrar los productos alimenticios necesarios y otras mercaderías, las que se vendían a precios muy favorables, a pesar de ser importados.  Muchos de estos productos procedían del mercado ilegal que se realizaba en Matina con los piratas ingleses.
Con el fin de ilustrar mejor los comienzos de la activad del mercado de Cartago, nos referimos al siguiente artículo, publicado en uno de los principales medios de comunicación  escrita, al narrar.

“Al final de la Colonia ya se había consolidado el jueves como día de mercado en Cartago, día que competía en importancia con el domingo, que era dedicado a los actos religiosos.  Las anchas y desierta calles de Cartago se animaban solo los jueves.  Desde la madrugada empezaban a llegar carretas de los pueblos vecinos, se instalaban en las inmediaciones de la plaza de armas, que junto con los caballos, bueyes y mulas obstruían el paso por las principales calles.

Las campanas de las siete iglesias, muy temprano despertaban a los que dormían sobre los bultos de las mercaderías, al mismo tiempo las matronas salían de sus casas llevando tinajas de barro para llenarlas de agua de las acequias, que corrían a un lado de las calles.
Otras damas con su velo, se apresuraban a cumplir con el oficio religioso, acompañadas de graves señores vestidos de negro, que iban a la plaza con el objeto de realizar sus transacciones comerciales, no sin antes pasar a desayunar, por segunda vez, en las fondas, donde departían con arrieros y algunos guardianes del orden público.

Con los primeros rayos, se podía apreciar el humo que salía de las bajas casas de adobe y de uniformes techos de teja, construcciones tan bajas, que de cualquier sitio se apreciaba por el Norte el majestuoso volcán Irazú, corona de una montaña verde, que contrastaba con las paredes blancas, con franjas azules o anaranjado ocre de las encaladas casas.

Con este panorama, la plaza de armas exponía múltiples artículos para su venta, que por lo general eran de extracción criolla, sin faltar algunos importados como géneros, mantas y sombreros de pita traídos de Guatemala, Panamá, Ecuador o el Perú, trajes de lana y utensilios de ferretería ingleses, que por lo general llegaban del puerto de Matina, gracias al contrabando.

Sin embargo la mayoría de los artículos eran confeccionados en la zona, como baratijas, chaquetas de pintorescos adornos, zurrones de cuero, cestos de mimbre de Quircot, alfarería del Sur de Cartago, jícaras y huacales muy labrados, utensilios de labranza, jabones, velas, faroles, etc.
Con todo, la plaza estaba especialmente ocupada por improvisadas tiendas para vender frutas; membrillos, duraznos, hortalizas, palmitos y yerbas saludables.  No faltaban los puestos, en los que se ofrecía la sabrosa mazamorra o vasos de chinchibí, chocolate acompañado con bizcocho, empanadas o tortillas de queso.  El fuerte sonido del regateo de la peseta o el maravedí, contrastaba con el silencio de la aceptación rápida por su bajo precio, cuando se trataba de frutas silvestres como la anona, papaya, aguacate, granadilla, naranjas, limones o moras.

Las mercancías eran ofrecidas por los propios productores, a veces acompañados por sus mujeres, que ayudaban a promover el producto, o se encargaban de la asistencia del improvisado mercader.  A las cuatro de la tarde, la plaza estaba de nuevo vacía, por las calles las últimas carretas rumbo a los pueblos vecinos, las puertas de las casas se cerraban y algunas ventanas de barrotes torneados dejaban ver tímidamente el interior de las casonas, donde la familia se reunía a contar las experiencias del agitado jueves, y de nuevo, el sonido de las campas, la vieja Cartago se envolvía en la espesa bruma en espera del otro día.

A partir del año 1880 se inician las gestiones para busca un sitio adecuado para la instalación de un mercado de víveres, por lo que el Ayuntamiento comenzó a tener contactos con una sociedad anónima con asiento en Londres, que podía hacerse cargo tanto de la construcción del mercado, como del tranvía.  Los comerciantes, ante estas gestiones, trataron de abandonar la Plaza Mayor y ubicarse en lugares diversos de la ciudad.  Esto motivo a la Municipalidad en sesión del 2 de Octubre de 1882, en su artículo 17 dispusiera “encargar el señor Principal de Policía prohíba en absoluto que el mercado se traslade a otro punto que la Plaza Principal; en ningún caso ni por motivo alguno sino es con orden expresa de la Municipalidad, que es la única que puede hacerlo por ley; igualmente  se le encarga que no boten basura en el cementerio de la Parroquia y se escita (sic) su celo por el aseo de la población y limpieza de las calles”.  Con este acuerdo se logra frenar la dispersión que muchos comerciantes provocaron ante la noticia de que pronto se construiría un local para ese fin.  Es importante destacar que 70 años después de que el cementerio de Cartago se ubicara en las afueras de la ciudad, todavía se cuidaba como tal el anterior cementerio, inclusive en su aseo.” 

Tomado del libro La Plaza Mayor – Génesis de la Nación Costarricense.  Autor Dr. Franco Fernández Esquivel. Editorial Cultural Cartaginesa. Junio de 1996. Páginas 127-136 


Los toldos, enseres y mercadería de los comerciantes de la Plaza, de jueves a jueves se guardaban en una bodega propiedad de doña Ramona Jiménez quien cobraba por este servicio.  La bodega se encontraba junto a su casa, lo que garantizaba su vigilancia constante.  Esto y la incorporación de la avenida ubicada al sur de la parroquia donde se expendía azúcar y arroz, evidencian la necesidad de construir un local apropiado para ubicar a los comerciantes, logrando así mayor comodidad y limpieza para beneficio de estos y de los compradores quienes reclamaban constantemente mejores condiciones de higiene.

En la sesión del 18 de mayo de 1886, en su artículo octavo, se conoció y aprobó el convenio que proponía una Comisión Especial, entre los señores Siles Wright Hastings y Thomas Mauricio Clanes, ambos naturales de Estados Unidos de Norte América, representantes de la Compañía, y el Gobernador de la Provincia señor Manuel León Brenes y el Fiscal don Francisco Meza, con el fin de construir un Mercado y un Tranvía en esta ciudad.  Este contrato después de ser aprobado por el Municipio, tenía que ser refrendando por el Presidente de la República, General don Bernardo Soto, acto que se realizó el 25 de junio de 1886.

Por este Contrato, los señores Hastings y Calnek se comprometían a construir un tranvía, que partiría del Cementerio atravesando la ciudad hasta la plaza de la villa de San Rafael, con ramales en la Estación del Ferrocarril pasando por el nuevo Mercado, y con la facultad de extender estas vías en un radio de 5 millas, a partir de la Plaza Mayor.  Se comprometían a la vez a construir dos Mercados, uno de víveres y otro para ganado.
Firmado el Contrato, la Compañía tenía un plazo de 150 días para iniciar las construcciones del mercado y del tranvía.  Se disponía que las líneas del tranvía tendrían el mismo ancho que las del ferrocarril, los carros serían de primera clase al igual de los que se usan en Estados Unidos de Norte América; el servicio público se prestaría desde las 5 de la mañana hasta las diez de la noche y con un tarifa de cinco céntimos por persona y de veinticinco céntimos por cada cincuenta kilogramos de mercaderías.

Los mercados serían construidos con solidez y capacidad para las ventas; la Empresa tenía la obligación de pagar a la Municipalidad el 4% de las entradas netas durante cincuenta años y el 5% de las mismas por el tranvía durante los mismos años.  Pasados los cincuenta años, los mercados junto con el terreno donde están ubicados pasarían a ser propiedad del Municipio, pasando este a la propiedad plena sin necesidad de indemnización alguna a favor de la Compañía, debiendo esta entregar los edificios en perfecto estado al final del contrato.  Una vez concluida la construcción del mercado, el municipio prohibiría las ventas de toda especie en la Plaza Mayor o en calles públicas, obligando a todos los vendedores a que concurran con su negocio al mercado.  No se extiende esta prohibición a las ventas de madera ni a las ventas ambulantes, que se hacen por las calles o a domicilio de cualquier artículo de consumo.

La Municipalidad se comprometía a realizar cualquier expropiación para la ubicación de los mercados o del tranvía, previa indemnización a sus dueños; es así como se expropian casa y solares del Presbítero don Joaquín Alvarado y la del famoso sastre don Francisco Guevara; ambas propiedades se encontraban en la parte sur del actual Mercado.

Los detalles de la construcción del Mercado, quedaron consignados en el Acta Municipal del 17 de junio de 1886, en el artículo 4, que entre sus especificaciones solicita que la construcción de las paredes sean de mampostería de piedra o ladrillo, que los exteriores del primer piso deben tener 18 pulgadas de espesor, y las del segundo piso de 9 pulgadas de espesor.  Los pisos de la parte inferior deben ser de piedra labrada o cemento y los del segundo piso  de madera, los techos de hierro galvanizado y los postes que lo soportan de hierro, los ladrillos y piedra que se emplean deben ser de la mejor calidad posible en el país y las maderas de las mejores usadas en Costa Rica o se de cedro.

Es en el mismo año de 1886 cuando nace la idea de convertir la antigua Plaza Mayor en un Parque, con el fin de mejorar el ornato público.  La Municipalidad crea una Comisión para desarrollar este proyecto, así como de buscar los recursos necesarios para su construcción, que debían llegar a base de contribución popular.  Para este fin se nombra a los señores Ricardo Kooper, Manuel Brenes y Simón Guzmán, encargando la confección de los respectivos planos al Ingeniero Mr. G. H. Letan, profesional al servicio de la construcción del Ferrocarril al Atlántico, que residía en Cartago.

El terremoto de 1910, daño mucho a este mercado, especialmente los frentes norte y sur cayeron totalmente, dejando en muy mal estado la estructura central del mismo.  A pesar de que la Compañía Inglesa solicitaba una refacción del edificio presentada por su representante Doctor Alex F. Pirie, la Comisión de Ingenieros que evaluaban los daños del terremoto, señores Luis Matamoros y Ramón Picado, decidieron demoler totalmente esta edificación.

Después de varias discusiones contractuales, la misma compañía inglesa construyó el nuevo mercado, el cual fue considerado como uno de los mejores del área centroamericana y famoso por su aseo y orden.





Descripción de la Infraestructura

El mercado municipal, posee una estructura metálica con ciertas partes en madera y desde 1998 se encuentra en continua remodelación. La mayoría de los negocios están en madera pero en buenas condiciones y buena presentación estética.

La infraestructura del mercado consta de una sola planta y no dispone en ella de espacio para nuevas opciones de comercio o servicios.



Requisitos exigidos a los locales comerciales

Para efectos de traspaso de derecho de pisos fijos u ocasionales se pide la siguiente información:

  • • Llenar el formulario de solicitud de traspaso (cesión) alquiler o derecho de piso de mercado municipal.
  • • Copia certificada del documento donde consta el respectivo traspaso.
  • • Copia del recibo de las diez mensualidades.
  • • Tres cartas de recomendación (solamente para los derechos de piso).
  • • Aportar original de la declaración jurada donde conste que no existirían subarriendos.
  • • Estar al día con el pago de tributos municipales, así como el alquiler o derecho de piso.
  • • Fotocopia ampliada de la cédula de identidad del comprador y vendedor.

Para efectos de permisos de  funcionamiento (Patentes) o cambio de la  actividad deberá de realizar consulta ante la administración del mercado.


Tipo de locales



Reglamento de Arrendamiento, Organización y Funcionamiento de Locales Fijos y Ventas varias y ocasionales (Derechos de Piso) del Mercado Municipal

MUNICIPALIDAD DE CARTAGO
SEGUNDA PUBLICACIÓN

El Concejo Municipal de la Municipalidad del Cantón de Cartago, por medio del acuerdo número 37 del acta 201, de la sesión ordinaria del 22 de febrero del 2005 y según lo establecido en los artículos 170 de la Constitución Política, 2, 3, 4 inciso a), 13 inciso c) y la Ley sobre Arrendamiento de Locales Municipales, aprueba el presente Reglamento de Arrendamiento, Organización y Funcionamiento de Locales Fijos y Ventas Varias y Ocasionales (Derechos de Piso) del Mercado Municipal, el cual se regirá por las siguientes disposiciones: En el Diario Oficial La Gaceta (Segunda Publicación).

MUNICIPALIDAD DEL CANTÓN DE CARTAGO

REGLAMENTO DE ARRENDAMIENTO, ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE LOCALES FIJOS Y VENTAS VARIAS Y OCASIONALES (DERECHOS DE PISO)

DEL MERCADO MUNICIPAL

No Reglamentos

Horarios de funcionamiento

El Mercado funciona para atención al público de:


  Lunes a Jueves de 6:00 a.m. a 6:00 p.m.;



  Viernes y Sábados de 6:00 a.m. a  6:30 p.m.



  Domingos de 6:00 a.m. a 12:00 m.d.




  (506) 2550 4650


Contacto Guillermo Rodriguez Hernández

 
  Guillermorh@muni-carta.go.cr


Oficina administración, esquina suroeste del mercado, frente a la estación del tren.


  Ubicado enel corazón dela Ciudad de Cartago.


El Mercado Central es una edificación construida después del terremoto de1910. El inmueble se compone dedos secciones de construcción de concreto y estructura metálica en sus lados norte y sur, con tres amplios galerones deestructura de acero al centro. La construcción estuvo al cuidado de una compañía inglesa que obtuvo a cambio una concesión por50 años, según contrato de 1888. A través del tiempo ha jugado un importante papel enla vida económica y social.Declarado de Interés Histórico, según Decreto Ejecutivo Nº 20703-C, publicado enLa Gaceta Nº 180del23de septiembre de1991,de carácter estatal. Perteneciente a la Municipalidad de Cartago